El editor y el colapso silencioso de una revista científica

Editor de revista científica

En el ecosistema de las revistas científicas, el editor ocupa una posición central y, al mismo tiempo, paradójicamente invisible. Es responsable de la coherencia académica, la integridad ética, la regularidad editorial y la relación con autores, revisores, plataformas y sistemas de indexación. Sin embargo, su trabajo rara vez se reconoce como una función estratégica institucional; con frecuencia se asume como una tarea técnica, adicional y sustituible.

El editor científico como gestor invisible: por qué las revistas colapsan sin que nadie lo note
Introducción

En el ecosistema de las revistas científicas, el editor ocupa una posición central y, al mismo tiempo, paradójicamente invisible. Es responsable de la coherencia académica, la integridad ética, la regularidad editorial y la relación con autores, revisores, plataformas y sistemas de indexación. Sin embargo, su trabajo rara vez se reconoce como una función estratégica institucional; con frecuencia se asume como una tarea técnica, adicional y sustituible.

Esta invisibilidad no es solo un problema de reconocimiento profesional. Tiene consecuencias estructurales. Muchas revistas no colapsan de forma abrupta ni por una falla puntual; lo hacen de manera progresiva, acumulativa y silenciosa. Cuando los síntomas se vuelven evidentes: retrasos crónicos, pérdida de continuidad, rechazos en procesos de indexación, el deterioro editorial ya está avanzado.

Comprender el rol real del editor científico es clave para entender por qué revistas que “cumplen criterios” terminan siendo frágiles, inestables o insostenibles.

El editor como gestor silencioso del sistema editorial

Reducir la labor editorial a la corrección de artículos o a la coordinación de números es una simplificación que distorsiona el funcionamiento real de una revista científica. En la práctica, el editor actúa como gestor de un sistema complejo que integra, al menos, cuatro dimensiones simultáneas:

  • Dimensión académica: definición de líneas temáticas, coherencia disciplinar, selección de contenidos y equilibrio entre calidad, pertinencia y diversidad.
  • Dimensión ética: aplicación de políticas de autoría, conflicto de intereses, originalidad, uso de herramientas de apoyo a la escritura y resolución de malas prácticas.
  • Dimensión operativa: gestión de flujos editoriales, tiempos de revisión, comunicación con revisores, uso de plataformas y control de versiones.
  • Dimensión estratégica: alineación con criterios de indexación, visibilidad internacional, posicionamiento de la revista y sostenibilidad a mediano plazo.

El problema surge cuando estas funciones recaen en una sola persona o en equipos editoriales reducidos, sin apoyo técnico ni institucional suficiente. El editor se convierte entonces en el principal amortiguador de las deficiencias estructurales del sistema editorial.

Señales tempranas de desgaste editorial

El deterioro de una revista rara vez comienza con un incumplimiento explícito de criterios. Suele manifestarse antes en señales menos visibles, pero persistentes, que afectan la salud editorial del proyecto:

  • Incremento progresivo de los tiempos de evaluación y publicación.
  • Dificultades recurrentes para conseguir revisores especializados.
  • Disminución del flujo de manuscritos de calidad.
  • Dependencia creciente de autores externos para sostener los números.
  • Cambios frecuentes en el equipo editorial o abandono del rol por agotamiento.

Estas señales no siempre se interpretan como alertas estructurales. A menudo se normalizan como problemas coyunturales, cuando en realidad indican una pérdida de equilibrio del sistema editorial.

Cumplir criterios no garantiza sostenibilidad

Uno de los errores más comunes en la gestión editorial contemporánea es asumir que el cumplimiento formal de criterios técnicos equivale a solidez editorial. En la práctica, muchas revistas logran adecuarse a listas de verificación, sin embargo, ello no garantiza la sostenibilidad de los procesos operativos que garantizan la estabilidad y calidad de una revista científica.

Esto se vuelve especialmente evidente en procesos de evaluación para bases de datos internacionales como Scopus o Web of Science, donde no solo se revisa el estado actual de la revista, sino su trayectoria, coherencia y capacidad de sostener estándares en el tiempo.

La indexación no evalúa únicamente artículos aislados; evalúa sistemas editoriales. Cuando estos sistemas dependen excesivamente del esfuerzo individual del editor, la fragilidad estructural termina manifestándose, tarde o temprano, en rechazos, observaciones recurrentes o pérdida de visibilidad.

El costo invisible del desgaste editorial

El agotamiento del editor y la debilidad del sistema editorial generan impactos que trascienden la operación cotidiana de la revista:

  • Pérdida de continuidad: números irregulares o publicaciones forzadas para “cumplir”.
  • Deterioro reputacional: percepción de inestabilidad ante autores, revisores y evaluadores externos.
  • Riesgos en procesos de indexación: observaciones reiteradas sobre consistencia, gobernanza o internacionalización.
  • Desvinculación institucional: la revista deja de ser un activo estratégico y se convierte en una carga operativa.

Estos efectos rara vez se atribuyen de forma directa a la falta de apoyo estructural al editor, pero están estrechamente relacionados con ella.

Del editor operador al editor estratega

Superar este escenario requiere un cambio de enfoque. El editor no puede seguir operando como único sostén del sistema editorial. La sostenibilidad de una revista exige:

  • Diagnósticos editoriales periódicos que permitan identificar riesgos antes de que se materialicen.
  • Definición clara de roles, responsabilidades y apoyos institucionales.
  • Análisis de la salud editorial más allá del número de artículos publicados.
  • Comprensión de la indexación como resultado de un proceso acumulativo, no como un trámite administrativo.

En este contexto, el editor debe transitar de un rol predominantemente operativo a uno estratégico, respaldado por herramientas, criterios y estructuras que le permitan tomar decisiones informadas.

Entonces

Las revistas científicas no colapsan de un día para otro. Se debilitan cuando dependen más del esfuerzo individual que de un sistema editorial sólido. Reconocer al editor como gestor estratégico, y no solo como operador técnico, es un paso necesario para construir proyectos editoriales sostenibles, evaluables y con proyección internacional.

La pregunta clave no es cuántos criterios cumple hoy una revista, sino si su sistema editorial es capaz de sostenerlos en el tiempo.